Going, going, gone?

El mundo del arte resulta fascinante se mire como se mire. Quizás es por lo ajeno y desconocido que me resulta por lo que me sorprende tanto todo lo relacionado con el mismo y, precisamente, lo que ha ocurrido la semana pasada en Sotheby´s no hace sino reafirmarme en la complejidad actual de su esencia y presencia.

Mi primera reacción cuando me enteré de la “auto-destrucción” por parte de Bansky de su propia obra para perplejidad primero de los asistentes a la subasta, y después del mundo entero, fue de asombro y estupor ante lo que vi como una pérdida irreparable de algo único, original e irremplazable. pero fue después de ver varias veces el video cuando pensé que si yo hubiera querido realmente “destruir” una de mis obras la hubiera hecho trizas hasta el final y sin remedio, o la hubiera quemado hasta reducirla a cenizas. Creo que no habría querido dejar el trabajo “a medias”.

Por eso, viendo una y otra vez el video del momento, y una vez superada la primera fase de horror ante lo irremediable del momento, pensaba en el valor de las cosas, no tanto como obra de arte física en constante cambio- al fin y al cabo, la obra sigue existiendo- sino en cuanto a su valor económico, el cual también ha variado irremediablemente en cuestión de segundos.

Me sorprende ver lo rápidamente que se ha dicho que el autor tenia planificado al milímetro el “sacrificio” ”público de su obra en protesta contra el mercado del arte y las clases pudientes que gastan cifras astronómicas en arte, y lo rápido que se ha hecho viral el video de todo el proceso pero la cuestión es ¿cualquiera que conozca mínimamente el mercado del arte no podría haber previsto que el efecto sería el contrario al supuestamente pretendido por su autor?.

Premeditado o no, actuara Bansky sólo o con conocimiento de Sotheby´s y los propietarios pasados , presentes y futuros, nadie puede negar que el golpe de efecto ha surtido efecto y los expertos ya aseguran que la obra ha duplicado su valor, y han sido miles las personas que fueron a ver la “nueva obra” rebautizada rápidamente como “Love is in the bin” (El amor está en la papelera) a la sede de Sotheby´s de New Bond Street en Londres

Como su nueva orgullosa propietaria ha manifestado “ha comprado un parte de la historia del arte” y eso es siempre un valor seguro. Fascinante, ¿verdad?. ¿Quién da más?.

 

Lorena Blasco

 

Imagen web oficial Sotheby´s

 

 

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